Aislados y vejados: las irregularidades que viven los presos políticos de la revolución

MANUEL TOMILLO C., 15 Agosto 2017 I caraotadigital.net

En más de 18 años de “gobierno bolivariano”, uno de los principales hechos que más alarman tanto interna como externamente es la recurrencia de casos de presos políticos que, a la fecha, según datos de varias Organizaciones No Gubernamentales (ONG), superan más de 600 casos conocidos.

Recientemente el Foro Penal Venezolano (FPV) actualizó su listado y notificó que serían 676 las personas que se encuentran tras las rejas por suponer “una amenaza” para el sistema político de Venezuela, según la teoría internacional sobre el término preso político.

La ONG Una Ventana a la Libertad denunció también recientemente que más de 340 personas permanecen detenidas en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), en El Helicoide, de los cuales más de 80 por ciento son precisamente presos políticos.

La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) señaló en uno de sus más recientes comunicados su preocupación por esta situación, citando como ejemplo el caso del general retirado Raúl Isaías Baduel, quien fue, según sus allegados,  “secuestrado” por la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) cuando se encontraba en la cárcel militar de Ramo Verde.

¿Castigos ejemplares?

Pero no solo la “desaparición” de Baduel se inscribe en las constantes denuncias sobre tratos crueles hacia los presos políticos, más recientemente se ha dado el caso de la detención del excapitán de la Guardia Nacional Juan Carlos Caguaripano, supuesto líder del asalto al fuerte Paramacay – denominada Operación David – cuya familia también ha manifestado que no han podido saber de él desde que fue detenido el pasado viernes en Caracas.

Con la única evidencia de las fotos que sobre Caguaripano y su compañero Yefferson García se publicaron tras su aprehensión, en las que se le nota visiblemente golpeados, allegados manifiestan que tal situación formaría parte del “castigo ejemplarizante” que sobre estos exmilitares dijo se le aplicaría el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López.

“Las violaciones a los derechos humanos de los presos políticos se han dado de múltiples formas. La más reciente es no concederle la libertad a los muchos que tienen boletas de excarcelación, como el caso de Yon Goicochea, Víctor Ugas y otros“, aseveró el coordinador del FPV, Alfredo Romero.

Contra todo tratado internacional

Son muchas las irregularidades que viven los presos políticos de la revolución, según han manifestado familiares, defensores y activistas de los DDHH. Tratos crueles e inhumanos son las principales acusaciones que se ciernen sobre las autoridades que mantienen retenidas a estas personas, que han sido señalados por el Estado de conspiración e incluso de “terrorismo”.

Son muchos los relatos de tortura y tratos crueles a personas que han resultado detenidas durante las protestas, y es por esto que las organizaciones defensoras de los derechos humanos alertamos constantemente a las instancias internacionales sobre la creciente represión en Venezuela”, dijo sobre esto el director de la ONG Observatorio Nacional de Prisiones, Humberto Prado.

Este activista de los derechos de la población reclusa resumió que, según le han expresado los cercanos a los prisioneros políticos, que se cuentan entre las vejaciones denunciadas torturas físicas y sicológicas, que van desde golpes hasta encierros en celdas no aptas, así como malos a tratos a los familiares, que incluye el no saber por largo tiempo sobre el estado de salud o bienestar de su allegado preso, tal como es la situación de Baduel o situaciones como las vividas por Antonio Ledezma y Leopoldo López, a quienes de manera extraña se les interrumpió su beneficio de casa por cárcel para recluirlos de nuevo en el Centro de Procesados Militares de Ramo Verde y nuevamente retornados a sus hogares.

“Los tratados internacionales, suscritos y avalados son de obligatorio cumplimiento por los organismos del Estado, por lo que exigimos a las autoridades la aplicación de los mismos y el respeto a los ciudadanos. De acuerdo a esto, nos permitimos recalcar que las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos (Reglas Mandela) refieren que todos los reclusos deben ser tratados con el respeto que merecen su dignidad y valor intrínsecos en cuanto seres humanos.Esos tratados refieren  a que ningún recluso será sometido a tortura ni a otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, contra los cuales se habrá de proteger a todos los reclusos, y no podrá invocarse ninguna circunstancia como justificación en contrario”, añadió Prado.

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