Cárcel Militar de Ramo Verde, 7 de mayo 2014.

 

Luis Ayala, Secretario General Internacional Socialista.
Miembros del Comité de América Latina y el Caribe

 

Hermanos de la Internacional Socialista, les escribo esta carta desde mi celda en la cárcel militar de Ramo Verde, donde me encuentro injustamente preso desde el 18 de febrero.

 

Quiero comenzar mandándoles un saludo a todos los participantes, al partido anfitrión PRD dominicano y muy especialmente a Doña Peggy esposa de Peña Gómez, líder del PRD y quien, como miembro de la IS, ha estado siempre atenta a la situación Venezolana. Tengo muy gratos recuerdos de mi primera participación en un encuentro de la Internacional hace 6 años, precisamente en el 10mo aniversario de la pérdida física del gran líder latinoamericano Peña Gómez.

 

Lamento no poder estar con ustedes en esta oportunidad, sin embargo le he pedido a los representantes de nuestro partido Voluntad Popular, Isadora Suárez y Luis Florido, que lleven nuestro mensaje de compromiso con la socialdemocracia y con el fortalecimiento de los partidos progresistas y socialdemócratas en este momento crucial para América Latina y el Caribe.

 

Hoy estamos llamando a focalizar todo nuestro esfuerzo en el fortalecimiento de la dimensión social de la Democracia en la región. Fortalecimiento que desde nuestra perspectiva se resume en un sistema que garantice Todos los Derechos para Todas las Personas. Desde ahí, desde la garantía real, con igualdad ante la ley y en especial atención para los más desposeídos, es que podremos conquistar nuestra visión compartida de una verdadera Democracia Social. Un modelo de sociedad que como relata Ricardo Lagos, a quien tuve la oportunidad de conocer en un encuentro de la IS hace 5 años, en su último libro “Así lo Vivimos”, que impulse con igual fuerza y compromiso la Democracia, el crecimiento económico y la igualdad social.

 

Hoy nuestro país, Venezuela, está sumergido en una crisis generalizada en donde nosotros, los presos y exilados políticos, somos sólo un leve síntoma de la descomposición de un sistema político fracasado que sólo busca mantenerse en el poder. A pesar de haber contado con un precio de 100$ por barril de petróleo de manera sostenida durante más de ocho años, tenemos la economía con la más alta inflación de la región, escasez generalizada producto de la destrucción del aparato productivo nacional, que nos ha llevado a ser una economía adicta a las importaciones e incapaz de generar empleos suficientes para satisfacer las necesidades y aspiraciones legítimas de la mayoría del pueblo venezolano, en especial los jóvenes, que al no ver un futuro cierto, han salido a las calles a ejercer su legítimo derecho a la protesta.

 

Lamentablemente la crisis económica no es la única dimensión de la crisis de nuestro país. A esto se le suma la ya endémica situación de inseguridad e impunidad que coloca a nuestro país como uno de los más violentos de la región y del mundo.

 

Esta crisis no es como pretende decir el gobierno venezolano, el resultado de una guerra económica o de una intervención extranjera. El origen de la crisis es la aplicación de un sistema fracasado, como lo describe Felipe González al referirse al caso venezolano en su reciente libro, “En Búsqueda de Respuestas”: “una evidente crisis que como Fernando H. Cardoso ha llamado utopías regresivas … alternativa de sistema llena de retórica que ya son auténticos fracasos históricos.”

 

El fracaso del sistema tiene su punto más crítico en la vocación autoritaria y antidemocrática del Estado Venezolano, que se ha puesto en clara evidencia ante los ojos de Venezuela y el mundo durante los últimos meses.

 

Las protestas que han tenido lugar en Venezuela durante los últimos tres meses y que continúan manifestándose todos los días, son la expresión de un país que quiere cambiar. Más del 65% de los venezolanos pide un cambio, un cambio profundo para Venezuela.

 

Nuestra vocación democrática y nuestro compromiso con el pueblo venezolano nos obliga a estar a la Vanguardia de este proceso desde el pueblo y de la mano con las grandes mayorías. Es por eso que la propuesta para un cambio político, tal como lo permite y ampara nuestra Constitución, es que sean los ciudadanos en ejercicio de sus derechos y por la vía electoral que podemos materializar un cambio de rumbo en nuestra nación.

 

La reacción del Estado venezolano ante nuestra propuesta ha sido lamentable y antidemocrática. Más de 2500 detenidos, 200 presos y más de 80 casos de tortura, registrados debidamente por organizaciones de Derechos Humanos. Hasta los momentos no hay ninguna señal de rectificación por parte de quienes ejercen el poder en Venezuela, ni en el modelo económico, ni en la convivencia democrática, ni en el cese de la represión.

 

En mi caso particular, estoy preso por haber denunciado la corrupción, la ineficiencia y la antidemocracia del sistema que gobierna en Venezuela. Preso por haber llamado a la legítima protesta, que es un derecho universal amparado en nuestra Constitución. Preso por disentir y por querer impulsar un cambio hacia la conquista de una democracia social en Venezuela.

 

Hermanos y Hermanas de la Internacional Socialista, les pido humildemente que le presten mucha atención a lo que está ocurriendo en Venezuela. La lucha de quienes han salido a protestar es la más legítima lucha por una democracia plena y para todos los venezolanos.

 

Les deseo mucho éxito en esta jornada de trabajo. Me despido de ustedes desde la cárcel militar de Ramo Verde.

Un abrazo lleno de Fuerza y lleno de Fe,
Leopoldo López


Juntos por la libertad