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La orquestación del silencio: Opacidad y miedo atentan contra la libertad de expresión en Venezuela

El Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS) publicó una investigación titulada “La orquestación del silencio” en la que determinó que la libertad de expresión en Venezuela fue calificada con 62 puntos en una escala que va de 0 a 100 puntos, que se ubica en la categoría de una realidad con «algo de libertad de expresión».

Según la investigación, el acceso a la información pública se presentó como la categoría más erosionada a la hora de ejercer el periodismo en Venezuela.La consulta evaluó la percepción de 534 trabajadores de la prensa de todo el territorio nacional sobre las condiciones del ejercicio periodístico entre enero y diciembre del año pasado.El estudio de IPYS Venezuela, presentado por sexta ocasión, constató que en 2021 la opacidad y el miedo fueron los mayores riesgos que atentaron en contra de la libertad de expresión en el país.

«Los resultados revelaron una calificación general de 62 puntos que dan cuenta de unos niveles moderadamente graves para el ejercicio periodístico venezolano», señaló la investigación.Según la percepción de los 534 periodistas encuestados, el acceso a la información pública y la seguridad fueron las categorías que llevaron la batuta en cuanto a restricciones y obtuvieron los promedios más bajos y preocupantes al ser valoradas con 37 y 54 puntos, respectivamente.La denuncia ha quedado fuera de tono. 58,2% de los consultados manifestaron no denunciar ante organismos estatales o instancias no gubernamentales cuando padecieron alguna restricción en su ejercicio profesional durante 2021. Asimismo, el 53,7% de los consultados afirmaron haber omitido informaciones de interés público por temor a represalias.

Concierto privado al que pocos tienen acceso

De acuerdo con la investigación, el acceso a la información pública se presentó como la categoría más erosionada a la hora de ejercer el periodismo en Venezuela.Los periodistas consultados indicaron que este derecho obtuvo una calificación promedio de 37, lo que revela una agudización de la opacidad en el manejo de los datos relevantes para la ciudadanía, con respecto a los años anteriores.Al desagregar este indicador se evidencia que durante 2021, el cierre o restricciones de las fuentes de información pública en instancias estatales y no estatales obtuvo una puntuación de 30 (poca libertad de expresión) en la escala.

Esto indica que la verdad oficial sobre hechos noticiosos de relevancia nacional ha sido la gran ausente. Sobre este ítem, el 43,26% de los consultados mencionó que se trataba de una situación muy frecuente y el 29,96% afirmó que era un incidente algo frecuente.«Estos resultados han puesto de manifiesto que la información pública en el país es considerada más bien como un concierto privado, al que pocos tienen permitido el ingreso», aseguró IPYS.

Obstáculos para consultar datos públicos son muy frecuentes

El estudio reiteró que los obstáculos para consultar documentos o datos públicos en instituciones o plataformas digitales promediaron 36 puntos. Los datos suministrados por los encuestados arrojaron que estas limitaciones eran muy frecuentes (37,45%) y algo frecuentes (28,28%).

«Esto se debe no solo a la inexistencia de reportes y cifras, sino también a la creciente y a la deliberada desactualización de páginas web oficiales de los entes estatales», explicó la investigación.

El estudio tomó como ejemplo al El Banco Central de Venezuela (BCV), ente que sigue sin suministrar los reportes de los principales indicadores macroeconómicos de la nación. Tampoco hay boletines epidemiológicos.

«Cuando se publican algunos números, esto acarrea retrasos significativos. Por ejemplo, en marzo de 2022, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) difundió los datos del sector de telecomunicaciones del país relativos al IV trimestre de 2020. Dos años después del período correspondiente», indicó el estudio de IPYS.

Continúa la censura

Los resultados del estudio determinaron que la censura sigue resonando con fuerza en el país. De acuerdo con los datos, las instrucciones para restringir la labor informativa de los reporteros emitidas por sus supervisores alcanzaron una puntuación de 62, cuatro puntos por debajo que en 2018 cuando se situó en 66.

Según la investigación, la práctica censora se ha establecido como motivo para que los comunicadores abandonen sus espacios laborales. El despido arbitrario o renuncia forzada por razones informativas obtuvo una valoración de 81, un descenso de cinco puntos en oposición a 2018 cuando puntuó 86.

La involución en este indicador también quedó al descubierto en otras subcategorías como las presiones de los accionistas de los medios de comunicación, que puntuaron 74, un número menos que en la última medición del estudio.

Un retroceso similar se observó en el tema de las presiones de los anunciantes publicitarios, una subcategoría que descendió de 87 en 2018 a 81 en 2021.

A pesar de que los hallazgos revelaron ligeras mejoras en cuanto a tópicos como los exhortos e investigaciones de instituciones estatales, que sumaron 62, y en las órdenes expresas que prohíban buscar, recibir o difundir información sobre situaciones de interés público, las vulneraciones informativas en términos de censura han tomado la batuta.

Riesgos sobre integridad física y psicológica no han disminuido

Los riesgos sobre la integridad física y psicológica de los reporteros no han disminuido en Venezuela. Por el contrario, las tendencias de este análisis reflejan que siguen siendo parte de la composición las acciones constantes de hostigamiento que ejercen los diversos actores del oficialismo y las autoridades gubernamentales hacia los trabajadores de la prensa.

De acuerdo con los consultados, en 2021 su libertad e integridad durante el cumplimiento de sus labores informativas estuvieron bajo restricciones recurrentes, y ponderaron el indicador de seguridad con 54 puntos. De igual forma, estas percepciones demostraron que las agresiones y amenazas con fines intimidatorios contra periodistas obtuvieron un promedio de 63, al igual que en 2018.

Los registros del sistema de monitoreo de IPYS Venezuela constataron que a lo largo de 2021 ocurrieron un total de 140 violaciones bajo la categoría de agresiones y ataques, que comprendieron 54 hechos para infundir temor, 19 incidentes de destrucción, revisión, o confiscación de equipos y registros relacionados con el trabajo periodístico, 16 eventos de amenazas de agresión física, 15 de robos a herramientas de trabajo, y 12 de ciberagresiones a periodistas y portales de noticias.

«Bajo este marco, una tendencia preocupante y que ha cobrado fuerza en la labor del periodismo venezolano es la no denuncia luego de sufrir intimidaciones o amenazas», señaló la investigación de IPYS.

Fuente:

https://runrunes.org/noticias/472317/la-orquestacion-del-silencio-opacidad-y-miedo-fueron-los-mayores-riesgos-que-atentaron-en-contra-de-la-libertad-de-expresion/

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