GABRIELA PEREIRA, LA RAZON I 08 de Julio 2017

A las seis de la mañana, hora local de Caracas, la familia de Leopoldo López recibió la sorpresa que habían esperado desde hace tres años, cuatro meses y 20 días: tener de nuevo en casa al líder político venezolano. Varias patrullas de la Policía política, el Servicio Bolivariano de Inteligencia, fueron las encargadas de llevar a López hasta su casa. Hasta ese momento su madre, su esposa y sus hijos desconocían que le otorgarían una medida de casa por cárcel (arresto domiciliario) «por razones de salud», según versión oficial del Gobierno. La noticia los despertó y se extendió rápidamente: los primeros en llegar fueron sus abogados y el secretario encargado del partido Voluntad Popular, Freddy Guevara, a quien, literalmente, la noticia lo levantó de la cama.

Después, tras el portón verde de la casa de los López, en el número 21 de Los Palos Grandes, el hermetismo fue extremo. Y a lo largo de la mañana la multitud expectante crecía en los alrededores. Entraron dos camionetas negras y nada más se supo hasta que horas después Freddy Guevara salió a leer un mensaje de puño y letra de López. «Venezuela, esto es un paso hacia la libertad. No tengo resentimiento alguno, ni tampoco voluntad de claudicar en mi lucha. Mantengo mi voluntad firme contra este régimen y firme mi convicción de luchar por una verdadera convivencia, paz y libertad. Palabras que aspira ver hechas realidades el pueblo y palabras que hago mías. Si mantener mi lucha firme por la libertad significa correr el riesgo de volver a una celda en Ramo Verde estoy más que dispuesto a asumirlo. Hoy estoy preso en mi casa, pero también lo está el pueblo de Venezuela. Me mantuvo firme saber que por más sufrimiento por el que yo pasaba no era nada comparado con el de nuestro pueblo. Mañana (hoy) se cumplen cien días de lucha en la calle y es allí donde nos encontraremos junto al pueblo; es por ello que convocamos a todo el pueblo de Venezuela a salir nuevamente en todo el país. ¡Fuerza y fe!», decía el mensaje del opositor.

Después, la gran sorpresa del día la dio el propio Leopoldo López. A las 1:24 de la tarde, se subió a uno de los muros de su casa con una bandera de Venezuela. Vestido con una camiseta blanca y pantalones vaqueros, saludó, alzó las manos en reiteradas oportunidades y sonrió para las cámaras. Los presentes gritaron, las mujeres lloraron y aplaudieron. «Es él, es él. Míralo. Gracias a Dios que está en su casa. Nunca debió estar preso», alcanzó a decir, entre lágrimas, una de las militantes del partido de López. Todavía existen serias dudas sobre el alcance de la medida cautelar, pues los abogados de López no han recibido la sentencia para estudiar las próximas acciones. Guevara afirmó que las cinco horas que estuvo reunido con Leopoldo les dio instrucciones más claras y les transmitió mucha más firmeza.

Pese a la lluvia constante, durante la mañana se fueron sumando decenas de personas de la sociedad civil con banderas de Venezuela en la mano y con gritos de «Fuerza y fe, fuerza y fe» y «Leopoldo, amigo, el pueblo está contigo» frente a la casa del opositor a la espera de cualquier noticia sobre el estado de salud o las condiciones en que se encontraba el líder político. Los vecinos de Leopoldo López estallaron también de júbilo y cada cierto tiempo lanzaban fuegos pirotécnicos en señal de fiesta, y justamente al mediodía entonaron el himno de Venezuela, el «Gloria al bravo pueblo». Thais López, tía del preso político, fue una de las privilegiadas en entrar a la casa y verlo. A su salida, afirmó que su sobrino está bien de salud, que lo vio feliz y, como dato adicional, que estaba vestido de blanco y en compañía de sus hijos.

Políticos que también han estado presos como Sergio Contreras y el diputado Richard Blanco se acercaron al lugar y el diputado Blanco señaló que le comunicó inmediatamente la «buena nueva» al alcalde Metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, quien asimismo cumple condena en su domicilio. Los opositores que quisieron estar al lado de la familia López en un día tan especial como ayer, reafirmaron que la medida cautelar da más impulso a las protestas de calle y que el plebiscito al Gobierno de Nicolás Maduro, previsto para el próximo domingo 16 de julio sigue en pie. «Nada ha cambiado. Ésa fue una decisión que tomó el Gobierno y en nada influye en nuestra agenda de lucha», afirmó el Concejal Alfredo Jimeno, justamente en el día 99 de protestas en Venezuela.

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