Quince Navidades tras las rejas: la historia de los policías sentenciados del 11 de abril

REDACCION, 30 Noviembre 2017 I caraotadigital.net

Marco Hurtado, Arube Pérez, Héctor Rovaín, Erasmo Bolívar y Luis Molina son cinco de los funcionarios de la hoy desaparecida Policía Metropolitana que este diciembre cumplirán 15 años presos por “un delito no cometido”, según expresaron sus familiares. 

Los funcionarios fueron sentenciados por la muerte de dos de las 19 personas asesinadas durante los sucesos de Puente Llaguno, el 11 de abril de 2002, y este año se enfrentan a su décima quinta Navidad en prisión, específicamente en la cárcel de Ramo Verde.

Los familiares explicaron en nota de prensa que los hombres se encuentran “con todos los derechos procesales vencidos, y que ningún juez se ha atrevido a hacer valer los beneficios que el Código Orgánico Procesal Penal y la Ley de Redención Judicial de la Pena otorgan por trabajo y estudio a cada procesado de este país, independientemente del delito cometido”.

Sus parientes afirman que su condena es un error y exhortaron a que se haga justicia, por ello, buscan que se les otorguen las medidas alternativas al cumplimiento de la pena, como parte de uno de los acuerdos a los que aspiran se llegue este 1 y 2 de diciembre, durante las reuniones del diálogo en República Dominicana.

“No se vayan, espérennos, vamos a salir en libertad”

Desde la cárcel, las fechas festivas dejan de serlo, por ello, hay algunas historias que reflejan los padecimientos de los policías.

Arube Pérez, por ejemplo, recuerda el día que una de sus hijas le preguntó: “Papá, ¿a ti te gusta esta casa?. Cuenta su esposa, Yamileth Hernández, que Pérez le respondió que no. Cuando la niña le dijo, en su inocencia por no saber que estaba preso, ¿entonces por qué no te vienes con nosotros?, rompió en llanto, según relató la nota de prensa de los familiares.

Para Marco Hurtado también ha habido muchos momentos difíciles. En un tiempo en el que las visitas a la cárcel de Ramo Verde no estaban restringidas a familiares directos, él recibió una sorpresa. Hermanos, tíos, abuelos, primos se fueron al penal a celebrar, junto a él, los 15 años de su hija, Chiquinquirá. Ella, vestida de princesa, con tiara y guantes, pudo bailar el vals con su papá, en la antesala del piso cinco, una pequeña sala que albergó a decenas de espectadores. “Nunca pensé que vería esto”, le decía a sus familiares, según el escrito difundido por allegados.

Los hombres también sufren de la desatención médica. Según sus familiares, Luis Enrique Molina tiene problemas de tensión y estuvo a punto de tener un accidente cerebro vascular hace un año, por una subida de tensión cuando dormía.

Los allegados explicaron que “todas las pruebas presentadas en el tribunal durante el juicio que se extendió por más de tres años, fueron refutadas por la defensa y también por funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc)”.

Los policías metropolitanos fueron condenados en 2002 por los delitos de homicidio calificado en complicidad, homicidio calificado en grado de complicidad correspectiva, lesiones personales graves y leves en complicidad correspectiva y uso indebido de arma de fuego.

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